Leifert, todo un ejemplo

carlo leifertEl profesor Carlo Leifert nación en Alemania, tiene 53 años y actualmente vive en Gran Bretaña. Es ingeniero agrónomo y doctor en Microbiología Bromatológica, títulos que adquirió siendo joven en la Universidad de Göttingen. Con tan sólo 15 o 16 años Leifert no tenía muy claro su futuro, pero sí el camino a seguir y trabajó como agricultor aprendiz durante más de dos años en granjas de Alemania, Grecia e Israel en la década de 1970 y principios de 1980. Siguiendo este camino consiguió trabajar como gerente de investigación en biotecnología vegetal en una empresa de cría, como director técnico de una empresa de producción y procesamiento de vegetales y como MAFF investigador/profesor de Manchester y profesor titular de la Universidad de Aberdeen. Tras esta destacable trayectoria, ahora es profesor de Agricultura Ecológica en la destacada Universidad de Newcastle y ha realizado el importante estudio “Higher antioxidant and lower cadmium concentrations and lower incidence of pesticide residues in organically grown crops: a systematic literature review and meta-analyses”, públicado en la revista internacional British Journal of Nutricition en 2014, junto a los profesionales Baranski M, Srednicka-Tober D, Volakakis N, Seal C, Sanderson R, Stewart GB, Benbrook C, Biavati B, Markellou E, Giotis C, Gromadzka-Ostrowska J, Rembialkowska E, Skwarlo-Sonta K, Tahvonen R, Janovska D, Niggli U y Nicot P.

Carlo conoció a su mujer cuando trabajaba como aprendiz en Israel. Ella es de Reino Unido por lo que al contraer matrimonio se trasladaron a Gran Bretaña, dónde el comenzó a trabajar como profesor de la Universidad Newcastle en el año 2000, año en el que sería nombrado también director y administrador del Stockbrigde Techonology Centre Ltd. Con ella ha tenido dos hijas, que actualmente tienen 19 y 22 años, las cuales, tras la educación recibida están más que concienciadas con el medio ambiente y con su alimentación, tal como afirma su padre.

Especialista en cánceres infantiles, además, Carlo fundó en 2001 un centro sobre agricultura orgánica, ayudado con 425.000 dólares por la Tesco, para la cual había trabajaba como consultor. Centro en el cual sigue llevando a cabo distintos proyectos de investigación. Entre ellos se incluye un estudio acerca de la fertilidad de las patatas y uno que intenta evitar el uso de pesticidas en la producción de pepino.

Actualmente coordina el estudio Quality Low Input Food financiado por la Unión Europea desde sus inicios en 2004, en Newcastle es miembro de la Red de Seguridad Alimentaria en el Instituto de Investigaciones sobre el Newcastle Sostenibilidad y lidera el Grupo Nafferton que gestiona EU y DEFRA financiado proyectos de I + D centrados en la mejora de la eficiencia del uso de recursos, la productividad y la calidad de los alimentos y la seguridad en los sistemas orgánicos y de producción ‘low input’ de los cultivos y el ganado y, por supuesto director del Programa Universitario para la Maestría en Agricultura Orgánica y la Alimentación Sistemas de Producción. Y si por si fuera poco, es también profesor visitante de la Academia China de Ciencias Agrícolas y miembro de la junta asesora académica del instituto Von Thünen (instituto alemán de Investigación Federal de Agricultura, Pesca y Forestal) y el Instituto de Fitopatología Benaki (la autoridad reguladora de pesticidas y principal organización protectora que realiza cultivos centrados en I+D en Grecia).

Como era de esperar, Carlo no sólo tiene seguidores, que obviamente son muchos, sino que también tiene muchos detractores. No tanto como por su brillante expediente que por las medidas que propone. En realidad, quizás estos detractores sean más fuertes al tratarse, normalmente, de empresas multinacionales y grandes organismos con importantes intereses económicos en juego. Pero, de lo que puede sentirse orgullo y, de hecho, se siente, es de no casarse con nadie y limitarse a hacer su trabajo de la manera más eficaz y profesional posible. La industria agroquímica o la FSA ( Agencia de Seguridad Alimentaria de Reino Unido) son dos de estos principales enemigos. Por ejemplo, en el caso de industrias agroalimentarias, científicos a sueldo intentan desacreditar los argumentos del profesor y de otros expertos negando el problema alimentario.

Sin embargo, no todas las declaraciones van en su contra. La Soil Association ha informado a la prensa que los hallazgos de su estudio más importante pueden conllevar notables cambios en el consumo de grandes porcentajes de la población británica, algo que ya avanza el importante peso del mismo para los habitantes del planeta.

Que decir que su presencia es notable en todo el mundo, lo que le hace viajar a menudo. Sus contactos cruzan el charco en más de una ocasión, él mismo les visita y hasta ha vivido en África. Alemania, Reino Unido, Israel y China parecen ser sus destinos favoritos, no sólo por los apoyos económicos que recibe de ellos o ha recibido en más de una ocasión, sino también por las amistades y contactos tan cercanos que ha forjado gracias a su también inmejorable amabilidad y cercanía.

Su gran fama y prestigio viene de la mano de su currículo, pero su personalidad y carisma le ha hecho mucho más fácil alcanzar ambas virtudes. Además, parte de su éxito lo debe a la gran difusión y renombre que la Universidad de Newcastle podía prestarle al estar clasificada como una de las mejores universidades del mundo, añadiendo el hecho de que el 93,7% de sus estudiantes están en un puesto de trabajo, que sus alumnos tengan acceso a la formación continua dentro de los seis meses después de graduarse y al tener una reputación de clase mundial respecto a la investigación de excelencia encabezando tres grandes retos sociales que tienen un impacto significativo en la sociedad global. En suma, Carlo coordina grandes proyectos con éxito de I + D en la Unión Europea y sigue o ha seguido en el pasado líneas de investigación tales como Desarrollo de sistemas de agricultura orgánica, Protección de cultivos, Edafología y manejo de la fertilidad o Tecnología de procesamiento de alimentos.

Leifert es un profesor tremendamente preocupado tanto por la salud humana como por la salud del medio ambiente y, tal vez por eso vea su trabajo como la reducción del uso de herbicidas y orientado a fomentar la agricultura sostenible. Hace mucho hincapié en la percepción de la alimentación por la opinión pública sobre todo europea. Las cuestiones alimentarias que más preocupan a los consumidores y que decantan hacia los alimentos orgánicos son la presencia de organismos genéticamente modificados (43%) en los alimentos convencionales, la presencia de pesticidas en los alimentos (42%), la presencia de antibióticos en la carne (31%) y las intoxicaciones por alimentos (31%). Pero destaca además que los pesticidas y la administración preventiva de antibióticos al ganado están absolutamente prohibidos en la producción ecológica.

carlo leifert 2Sin embargo, deja claro que aunque “los alimentos orgánicos son mejores desde el punto de vista de la salud del consumidor y también desde el punto de vista medioambiental” para que el consumo
interior aumente en países del sur de Europa es más importante que la población entienda que los productos biológicos tienen más sabor que los convencionales. Y, en este sentido es muy importante que la gente no crea que “los estudios encargados por la Unión Europea se hacen para que aumente la tasa de mercado del sector ecológico, sino para hacer comprender cuál es la mejor forma de alimentarse y cuáles han de ser las tendencias a seguir”. Siendo honesto reconoce que durante años trabajó en la industria agroquímica, hasta que se dio cuenta de que, tarde o temprano, cada pesticida que diseñaban tenía que retirarse del mercado debido a su nocividad sobre nuestro sistema inmunitario, sobre el endocrino, hormonal,… Y así decidió focalizar sus investigaciones en la agricultura y ganadería ecológica, poniendo de relieve que es más importante velar por la seguridad alimentaria que por la política porque un cambio legislativo no sirve de nada si los agricultores y ganaderos no se convencen de los beneficios de trabajar ecológicamente. Pero, una de sus reivindicaciones más famosas es la de intentar concienciar de que tarde o temprano este tipo agricultura y ganadería tendrá que llevarse a cabo debido a la escasez de recursos que se darán en la forma tradicional, y entonces ahí la población de Europa no habrá perdido dinero, porque asegura que esta forma conlleva menos presupuesto, pero sí muchas vidas humanas y el deterioro de sus tierras y ecosistemas.

Y si algo hemos aprendido de él ha sido que el nivel de contaminación en los vegetales ecológicos es mucho menor que en los convencionales y, por tanto, más anticancerígenos y cardiovasculares; que es igual de perjudicial para la salud pelar que lavar simplemente los vegetales y frutas convencionales porque al eliminar la piel no sólo eliminas contaminantes, sino también sus vitaminas y en el interior de ellos aún quedan muchos más restos dañinos; que con la misma cantidad de alimentos ecológicos que convencionales se ingieren muchos más minerales, vitaminas, proteínas e hidratos de carbono, hasta el punto de ser similar a una ración más al día; y, que además retrasan el envejecimiento celular y, como es de esperar, refuerzan en sistema inmunitario y con ello nuestra salud.

Pero, sobre todo, con lo que podemos quedarnos es con el gran respeto que merece alguien que dedica su vida en defender la salud de todos y cada uno de nosotros y de nuestro querido planeta, demostrando así una sensibilidad y empatía que difícilmente todo el mundo tiene o demuestra.

Fuentes:

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