He aprendido

  

Quizas pueda permitirte el lujo de sentir como trepan mis sentidos al latir de tu garganta, intentado escapar, cual mariposa atrapada. Dejarte saber que ese nido no aúna en tus recuerdos, porque quedaron en el olvido. Imaginando que los destellos de aquel sin sentir de tu vida, junto a la mía, podrían alguna vez sorprender al abismo. Sintiendo que todo fue una mentira y que la única certeza que me da, es la magia. 

He aprendido a leer con cada compás, cada imagen, cada escena de la película que conforma tu vida. Y no es tan complicado escribir sobre ella. Me dije que algún día daría con el caos infinito que penetra en tu iris, serpenteando cada circonita, penetrando las entrañas en la penumbra para encontrar el contacto en el que se hacen realidad mis mas deseadas pesadillas. Allí, entre tanta luz, sacados de la galaxia pictórica que dibuja tu niñez, estaban las pasiones, los deseos, las añoranzas, los recuerdos. Todos en furor, en erupción, sirviéndose a su antojo de la delicada sinfonía que desde lo mas hondo, latía.  

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Me permitía….

  
Y no es otra la razón que el que me permitía escuchar el ruido del silencio. 

Y es que no es otro el motivo que el que me permitía ver luz entre tanto gris.

Y es que no es otra la consecuencia que el que me permitía vivir en armonía conmigo misma. 

Tirítame

carro

Tirítame de fiebre
somos jóvenes y ardientes.
Empléame en tu dicha
y tenme hasta la saciedad.

Dorados y cobrizos
tu piel y mi pelo
Claras y claros
tus huellas en mis ojos.

Olvida encontrarme
buscando en tu olvido.
Tómame a mí,
y a él,
al presente digo,
y haz de esta lucha
tu mejor memoria.

Señala citas y versos,
suspira e inspira
en cada atasco
y tenme en los semáforos
de tu
sensatez.

Saca papel en blanco
dibújate,
dibújame,
me has visto sabia
como nadie.

Señala mis marcas
y también las tuyas
en ellas.