Un franco, 80 céntimos por un sueño

Después de vivir una guerra civil con tan pocos años como comida tenía, crecer y madurar en una dictadura, perder trabajos y vivir con toda su familia en un sótano, Martín viaja a Suiza. Con tres bocadillos de chorizo y tres de tortilla busca encontrar ahorros con los que pagar un piso que Pilar compró falsificando su firma para tener una vida mejor. Un verde más intenso que el sol, casas de tejados inclinados y frio de enero en agosto fue la forma más triste que tuvo de conocer mundo. Alejado de su familia. “Aquí no se viene a gastar, aquí se viene a ganar dinero”, como lema. Pero, Martín también hizo vida entre añoranzas, tuvo un hijo y volvió a España a pagar su piso. Sin embargo, el país del que salió hacía ya 6 años, no había cambiado nada; un franco seguían siendo 14 pesetas.

DAVID Sigue leyendo

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